Mes: marzo 2014

“CUANDO CANTO, LA BOCA ME SABE A SANGRE”, de Javier López González

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CUANDO CANTO, LA BOCA ME SABE A SANGRE, de Javier López González.  Ediciones Carena. Barcelona, 2013.  362 páginas.

 

Lo primero que llama la atención al empezar la lectura de Cuando canto, la boca me sabe a sangre es la riqueza del lenguaje con el que su autor, Javier López González, nos habla de la vida del protagonista; Paul Martínez, hijo de emigrantes andaluces en Francia, obligados a cruzar la frontera para huir del régimen de Franco, se instala en París con sus padres y su hermana, y se va integrando en su nueva realidad mientras en España transcurren los años de la dictadura. Él se convierte en periodista de un diario francés y su hermana Sara estudia medicina, se casa con José Chacón, un bailaor de flamenco de gran carisma y humanidad, aunque con relativas dotes para el baile, y comienza a trabajar como médico cooperante en diferentes países. La repentina muerte de Sara y de su marido José en un accidente de coche, convierte a Paul en tutor legal de su único sobrino, Boris.

Este es el momento de arranque de la novela, el punto de inflexión a partir del cual las vidas de tío y sobrino se unirán, de manera forzada al principio, puesto que no habían mantenido excesivo contacto antes de la tragedia, pero con mayor naturalidad al avanzar la convivencia. (más…)

“TODO LO QUE UNA TARDE MURIÓ CON LAS BICICLETAS”, de Llucia Ramis

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“TODO LO QUE UNA TARDE MURIÓ CON LAS BICICLETAS”, de Llucia Ramis. Prólogo de José Carlos Llop. Libros del Asteroide, Barcelona, 2013. 216 páginas.

La nostalgia es ese mal extraño que nos hace dolorosamente felices, una especie de alegría triste por las cosas que no podrán arrebatarnos porque ya las poseíamos y, aunque han dejado de existir, siguen ahí, inmutables. Esta frase de la novela Todo lo que una tarde murió con las bicicletas, de Llucia Ramis, sintetiza el espíritu que impregna las páginas del mapa genealógico al que el lector se asoma de la mano de la narradora. Ella, una mujer de treinta y cinco años, sin trabajo y sin pareja, regresa a la casa familiar para reflexionar y empezar de nuevo, con la esperanza de que su vida se encarrile y su carrera le permita independizarse otra vez. Durante ese lapso estival, que transcurre entre la mansión veraniega de Arnao y su casa de Mallorca, la protagonista va recordando,  en breves secuencias, episodios de su infancia y adolescencia, de la vida de sus padres y de sus abuelos; los paternos, originarios de Mallorca, y los maternos, de procedencia belga, que poseían una empresa minera en Asturias.

Con un lenguaje sencillo y tejido como un visillo a través del cual se vislumbran retazos del pasado, los capítulos se suceden igual que las fotografías colocadas en un álbum, organizadas por títulos evocadores de aquello que retratan. Y el ojo de la cámara lleva el filtro subjetivo de la voz narrativa, personal, que disecciona, a veces con afilado bisturí, la historia de una familia burguesa cuya fortuna ha ido transformándose con los tiempos, a lo largo de cuatro generaciones.

El hermoso título elegido hace referencia a un verso de Pere Gimferrer y evoca, justamente, el término de una etapa: por un lado, la del fin de la infancia y la juventud; por otro, la de la prosperidad de una familia que seguía las directrices sociales del capitalismo burgués que, curiosamente, vuelve a enseñar los dientes al más puro estilo decimonónico con la crisis de 2008. (más…)

“SABER PERDER” de David Trueba

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Saber perder. David Trueba. Anagrama, 2008, 544 páginas.

Ahora que una lluvia de premios Goya ha caído sobre la película escrita y dirigida por David Trueba Vivir es fácil con los ojos cerrados, es tiempo de releer esta joya literaria de la que también es autor y que se alzó con el Premio Nacional de la Crítica de 2008.

Resulta interesante volver a sus páginas para constatar su profunda lucidez al retratar, con virtuoso realismo, la sociedad en que vivimos; el alcance del mensaje que encierra su título y que, seis años más tarde, se ha convertido en vaticinio cumplido. La crisis económica ha acabado con ese espejismo de crecimiento infinito, de prosperidad sin límite, de burbuja financiera, y ahora toca saber perder. O enfocar otra vez la vida para salir adelante sin hundirse dentro de esta sociedad que, en plena transformación hacia no se sabe muy bien dónde, continúa su andadura en la segunda década del siglo XXI. Lo llamativo es que la novela se asoma a ese precipicio que ya se avecinaba, con la clara intuición de que, al final, la caída era inevitable. Por eso la lectura de esta caleidoscópica narración es, si cabe, aún más oportuna ahora porque se comprende en profundidad ese sentimiento de pérdida, de culpa que conduce a la expiación.  (más…)