Apartados

LOS JAVANESES, de Jean Malaquais

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LOS JAVANESES, Jean Malaquais. Edición de Emma Álvarez Prendes. Editorial Hoja de Lata, Gijón, 2013. 296 páginas.

 

De nuevo, la editorial asturiana Hoja de Lata nos propone una lectura interesante, exigente, que invita a reflexionar sin que por ello se abandone el placer de una ficción narrativa que atrapa.

Los javaneses, novela escrita por el polaco Jean Malaquais (Varsovia 1908-Ginebra 1998), ganadora del premio Renaudot en 1939, puede considerarse un ejemplo claro de escritura de vanguardia propia del periodo de entreguerras, que combina una técnica narrativa basada en la fragmentación de la realidad, como si de una pieza cubista se tratara, y el distanciamiento del narrador respecto al personaje, ofreciendo de él una visión objetiva desde fuera, apartada de la penetración psicológica que caracterizó el realismo y de la exhaustividad naturalista de la narrativa de fin del siglo XIX.

En esta obra, Malaquais nos describe la vida de una vitalista comunidad de mineros emigrantes que se buscan la vida en un pueblo de la Costa Azul francesa, en su Isla de Java, que es el nombre peyorativo con el que los galos apodaban esta colonia de apátridas trabajadores por su manera de hablar incomprensible. El javanés es el idioma fruto de esa colectividad multicultural que chapurrea para hacerse entender y trata de comunicarse utilizando un lenguaje universal basado en la intuición, la necesidad y la empatía. (más…)

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“TODO LO QUE UNA TARDE MURIÓ CON LAS BICICLETAS”, de Llucia Ramis

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“TODO LO QUE UNA TARDE MURIÓ CON LAS BICICLETAS”, de Llucia Ramis. Prólogo de José Carlos Llop. Libros del Asteroide, Barcelona, 2013. 216 páginas.

La nostalgia es ese mal extraño que nos hace dolorosamente felices, una especie de alegría triste por las cosas que no podrán arrebatarnos porque ya las poseíamos y, aunque han dejado de existir, siguen ahí, inmutables. Esta frase de la novela Todo lo que una tarde murió con las bicicletas, de Llucia Ramis, sintetiza el espíritu que impregna las páginas del mapa genealógico al que el lector se asoma de la mano de la narradora. Ella, una mujer de treinta y cinco años, sin trabajo y sin pareja, regresa a la casa familiar para reflexionar y empezar de nuevo, con la esperanza de que su vida se encarrile y su carrera le permita independizarse otra vez. Durante ese lapso estival, que transcurre entre la mansión veraniega de Arnao y su casa de Mallorca, la protagonista va recordando,  en breves secuencias, episodios de su infancia y adolescencia, de la vida de sus padres y de sus abuelos; los paternos, originarios de Mallorca, y los maternos, de procedencia belga, que poseían una empresa minera en Asturias.

Con un lenguaje sencillo y tejido como un visillo a través del cual se vislumbran retazos del pasado, los capítulos se suceden igual que las fotografías colocadas en un álbum, organizadas por títulos evocadores de aquello que retratan. Y el ojo de la cámara lleva el filtro subjetivo de la voz narrativa, personal, que disecciona, a veces con afilado bisturí, la historia de una familia burguesa cuya fortuna ha ido transformándose con los tiempos, a lo largo de cuatro generaciones.

El hermoso título elegido hace referencia a un verso de Pere Gimferrer y evoca, justamente, el término de una etapa: por un lado, la del fin de la infancia y la juventud; por otro, la de la prosperidad de una familia que seguía las directrices sociales del capitalismo burgués que, curiosamente, vuelve a enseñar los dientes al más puro estilo decimonónico con la crisis de 2008. (más…)

ADENTRARSE EN BROCELANDIA

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El caminante es invitado a detenerse en este bosque de hojas que las letras han colonizado, unas veces con más fortuna que otras… Brocelandia es un ecosistema muy completo, en el que cualquier ser, imaginario o no, tiene cabida y será tema para un apunte en este cuaderno que hoy comienzo. Bienvenidos al umbrío ramaje de las palabras sobre las palabras…y quizá sobre otros asuntos también imaginarios.

Buen viaje.